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septiembre 30, 2026
10m de lectura

Pequeña entrevista a Álvaro Ezquerra

10m de lectura

Álvaro Ezquerra es abogado laboralista que ha decidido emprender nada más colegiarse, y ejerce por cuenta propia desde diciembre de 2025.

Tras un doble grado y el máster de acceso, decidió no seguir el camino habitual (ir a un despacho, después empresa y, quizá algún día, emprender) y se dio de alta como autónomo nada más superar el examen, sin apenas experiencia, sin clientes y sin padrino.

Nueve meses después nos cuenta, sin pelos en la lengua y con mucha honestidad y personalidad, cómo lo ha vivido, los errores que ha cometido y no olvida, sus aprendizajes y cómo se organiza hoy en su día a día.

Te dejo el enlace de su Linked In para que estés al día con todo lo que publica y puedas conocerle mejor: Álvaro Ezquerra

Espero que te aporte mucho.

¿Cuándo y por qué decidiste montar tu propio despacho en lugar de seguir trabajando por cuenta ajena?

En el sector legal sólo he trabajado por cuenta ajena cuando hice las prácticas de la carrera y del máster. Por si fuera poco, las de la carrera no fueron en un despacho, sino en un departamento de finanzas de una empresa de peritajes y seguros donde, al menos cogí algo de soltura jurídica al desarrollar el plan de cumplimiento normativo. Así que, mi única aproximación a lo que es un despacho real, fue en las prácticas del máster (y casi te diría que a lo que es el sector legal en general).

No te sé decir una fecha exacta cuando tuve claro que no iba conmigo el ir por el camino establecido en la carrera de: ve a un gran despacho, luego cuando estés quemado pasa a una buena empresa donde reduzcas un poco la carga de trabajo y ya si quieres emprende.

En realidad, yo creo que siempre estuvo latente en mí, he tenido siempre un instinto emprendedor, pero por darte una fecha más concreta y responder a tu pregunta yo te diría que fue aproximadamente en 2021 cuando tomé la decisión y siempre que tomo una decisión de estas dimensiones la cumplo. Fue un año con muchos cambios en mi vida, justo salíamos del COVID, ya estaba empezando a buscar prácticas extracurriculares que me hacían plantearme si, de verdad, eso era lo que quería hacer con mi vida y empezaba a haber influenciadores jurídicos como Lawtips que te mostraban que no era imposible emprender por tu cuenta sin experiencia, ni clientes ni padrino.

En cuanto a los motivos, te voy a explicar tanto por qué lo pensé en aquel momento y por qué sigo hoy con la apuesta:

Yo creo que en el momento lo soñé por reconocimiento social, quería ser lo que yo consideraba entonces como exitoso y eso era incompatible con trabajar para otro y que alguien te diera órdenes.

A día de hoy lo que me lleva a seguir este camino es la flexibilidad, como te he dicho tengo un espíritu emprendedor bastante fuerte y estoy tocando bastantes puertas que, trabajando para otro, sería imposible y no sólo fuera del derecho. Incluso dentro del derecho, he asesorado a gente en materias que, si estuviera en un despacho grande al tener los departamentos más estancos, no hubiera podido asesorar nunca porque hubieran puesto a un especialista en la materia.

Además, hay dos cosas que se pueden encajar dentro de la flexibilidad, pero que se tienen muy poco en cuenta: soy mucho más útil a mi familia de autónomo, hay días laborables que me toca quedarme toda la mañana con mi sobrino sin trabajar porque mi hermana no puede cuidarle y luego puedo trabajar hasta la noche sin que nadie me vaya a decir nada y también tengo mucha más libertad para juntarme sólo con gente que me aporte algo. Mis amigos que están en grandes empresas tienen que juntarse con gente que les da a ellos mismos pereza porque son sus compañeros y, de lo mejor de ser autónomo, es que yo no tengo que fingir con nadie si me cae bien o me cae mal.

Tirarse a la piscina desde el máster sin apenas experiencia y, si te soy sincero, con los conocimientos justitos en ese momento, fue muy duro. No quiero alargar muchísimo este texto hasta hacerlo ilegible, así que me remito a la publicación que puse en LinkedIn este agosto donde contaba mis aprendizajes si alguien quiere conocerlo en profundidad.

Muchas veces no tendrás dinero, muchas veces conseguirás el dinero y perderás la autoestima porque, como eres el único responsable de cuando algo sale mal, todo recae en ti… Sin embargo, si vas echando la vista atrás, verás que vas madurando y, sobre todo, que aprendes a pasos agigantados.

He adquirido mucho más criterio y conocimiento jurídico en un mes promedio desde que empecé que en los 5 años de doble grado y el año del máster junto. Y para mí lo más importante es que me ha hecho mucho más fuerte mentalmente, me ha dado la posibilidad de conocer a gente maravillosa que de otra manera no hubiera conocido y he podido trabajar en mí mismo más que en ningún otro caso. Y me quedo con eso por encima de todo.

¿Cómo fueron los primeros pasos? ¿Tuviste algún tipo de ayuda?

Fueron muy duros, si te soy sincero. Hice las prácticas del máster en un despacho unipersonal que no podía pagarme las prácticas y, además, para que dieran las horas para poder hacer el examen en noviembre y no tener que retrasarme hasta junio para emprender, tuve que dejar las clases de kárate que impartía yo durante la carrera para ganarme un dinero.

Así que me vi en diciembre de 2025 con menos de 100 euros en la cuenta inscribiéndome como autónomo y planteándome cómo iba a llegar a final de mes y pagar la cuota de autónomo.

Y claro, tenía varios problemas: el despacho donde hice las prácticas iba bien, pero tampoco tienen un volumen de negocio que le permitiera delegarme casos, en RRSS sólo me escribía (y casi, a día de hoy te diría que similar) gente queriendo asesoría gratis…

Y la verdad es que el primer mes salí adelante como buenamente pude, facturé lo justo para pagar la cuota de autónomos y ya.

Luego el trabajo dio sus frutos y empecé en el segundo y tercer mes a tener mejores casos y, aunque sigo teniendo una fuerte fluctuación entre los meses buenos y los malos, ahora la media está por encima del objetivo que me puse cuando empecé, así que estoy muy contento.

Con respecto a la ayuda, sí, me ha ayudado muchísima gente. Lo curioso es que muchas veces no me ayudaba la gente más cercana a mí, sino gente que estaba a varios círculos de mí y me escribía para decirme que habían despedido a una amiga suya y si podía asesorarle. Incluso profesores del máster han estado asesorándome mucho de cómo estructurarían ellos temas de organización del despacho y similares.

Pero, sin duda, de quien más ayuda he recibido, especialmente los primeros meses, es de la abogada con quien hice las prácticas del máster que me ha ayudado muchísimo con temas de cómo estructurar casos muy muy complejos donde por muchas horas de estudio que les dedicaba, no avanzaba porque me faltaba el criterio de la experiencia.

Por otro lado, lo que es ayuda económica, no he recibido nada. Primero porque no me la han ofrecido, y segundo porque al final un despacho no necesita una gran inversión. Simplemente pasas estrecheces y tardas más en crecer, pero no es nada que no se pueda sustituir por trabajo duro. Y si te refieres a que me deleguen casos, casi que tampoco. Creo que sólo 2 ó 3 casos han sido delegados por compañeros.

¿Cómo conseguiste tus primeros clientes y cómo los captas hoy?

Mis primeros clientes vinieron de conocidos de mis compañeros del gimnasio, el vigilante de seguridad de mi casa, amigas de amigas a las que despedían… uno esta pregunta con la siguiente para decir que las RRSS están muy sobrevaloradas. Los clientes están en la vida real, pero creo que el abogado promedio (y pido perdón por la generalización negativa) no es una persona que destaque por ser capaz de venderse y, por ello busca la excusa de las redes al ser más cómodo que hablar directamente a la persona.

A día de hoy es el mismo proceso. Uso las RRSS, especialmente Instagram y TikTok (dejé LinkedIn cuando decidió que el algoritmo que me había hecho viralizarme varias veces ya no debía sacarme en la portada de la gente y lo dejé ahí).

Pero la realidad es que son más para que la gente me asocie a la abogacía que para una venta final.

Cuando voy a una cena con gente que no es de mi entorno más cercano saco más clientes que en un mes de currarme vídeos para redes y, además, no te regatean los honorarios como sí suelen hacer la gente que te contacta por redes.

Lo que más diría te diría que hago actualmente  es intentar estar en todos lados. Se ha dicho que el que mucho abarca, poco aprieta, pero hay que meterle matices. Me explico.

Si tú sólo te mueves en tu grupo de amigos, evidentemente aprietas mucho y cuando despidan a uno de ellos te van a llamar, pero no vas a vivir de ello. Por eso, en el mundo digital yo estoy desde grupos de sustituciones en Whatsapp, hasta resolviendo dudas en Reddit o Telegram y gracias a estas tres opciones he conseguido varios procedimientos mucho mayores de lo que podría conseguir de otra manera y sustituciones de juicios que, además de un dinero, me han dado experiencia en el parqué.

Y luego en la vida real, a cada persona que conozco le cuento que tengo un despacho. Muchas veces nos da vergüenza comentarlo pensando que es invasivo o que estamos haciendo un SPAM analógico, pero la realidad es que, primero, tu negocio está por encima de lo que pueda pensar de ti la persona que tienes delante y segundo, muy mal lo tienes que hacer para que la otra persona sienta que es invasivo.

Y gracias a comentárselo a cada persona que te encuentras estás más cerca de un cliente. No puedo hacer una estimación seria, pero igual de cada 50 personas que te encuentras sacas un cliente.

Esto puede desanimar a muchas personas, pero si tienes un instinto emprendedor, lo más probable es que lo que hagas sea multiplicar el número de casos que necesitas para ser viable económicamente por 50 y hablarle de tu despacho a esa cantidad de gente. No hay mucha más ciencia para conseguir clientes desde cero.

¿Cuál ha sido el momento más difícil desde que empezaste por tu cuenta y cómo lo superaste?

Hubo una etapa especialmente dura entre abril y mayo de 2026, y es que hay algo que leyendo LinkedIn nadie sospecharía, pero los abogados somos personas y no sólo tenemos problemas en nuestro negocio, sino en la vida real.

A finales de marzo tuve una hernia discal que simplemente me impedía trabajar (además de llevar la vida normal más elemental), pero claro, siendo autónomo te puedes imaginar…

A eso se sumó que empecé a asesorar a una empresa que sabía que, en breves, iba a entrar en concurso. Tuvimos varios SMAC y me pagaron los primeros, tuve un error de pardillo y fui al resto sin haberlos cobrado cuando siempre cobro por adelantado al confiarme de que tenían un pedido a punto de entrar con el que me pagarían. Estuve meses persiguiéndoles hasta que me pagaron. No era tanto el dinero como el haberme sentido un pardillo y utilizado.

En esta misma época asesoré a un familiar, y al contrario que cuando asesoras a un cliente desconocido, cuando asesoras a un familiar piensas que lo ha hecho todo correcto. Así que me presenté en la conciliación sin revisar el poder que me había otorgado (cosa que nunca haría si se trata de un desconocido).

Imagina la vergüenza que pasé cuando, tras ponerme súper duro con la empresa, el poder era sólo para pleitos (jajjajaja). Muy muy duro.

Al menos era una reclamación de cantidades y pude volver a interponer la papeleta. Sigue dándome vergüenza aún hoy recordarlo y tengo el acta de conciliación pegado en mi armario como recordatorio de que nada es tan fácil o tan obvio como para no revisarlo.

Fue una época muy muy jodida, especialmente porque soy extremadamente deportista y la hernia me limitaba enormemente, además de que tenía que trabajar de pie o con 6 cojines, no podía dormir… Y todo eso suma para que el desgaste sea enorme.

Y cuando es una situación con tantas cosas yendo mal, mi único consejo es simplemente aguantar y no tratar de solucionarlo de golpe, sino poco a poco que la tormenta amaine. Fue disminuyendo la intensidad del dolor de la hernia, comencé a poder trabajar bien y a remontar la situación.

¿Cómo has construido tu marca personal y qué papel ha tenido LinkedIn en tu despacho?

Nunca he entendido qué es la marca personal. Por lo que entiendo, la marca personal es la reputación de toda la vida.

Si no estoy diciendo ninguna tontería asimilando marca personal a reputación, te diría que lo más importante es que resuelvas los problemas del cliente. Esto puede sonar a una perogrullada enorme, pero tiene más miga de lo que parece.

Un cliente, por ejemplo, cuando viene porque le han despedido no viene porque le han despedido, viene porque se siente desprotegido, siente incertidumbre y, por mucho que le consigas una indemnización superior a la de otro abogado, si no has hecho que sienta seguridad en que vas a resolver su problema y le has escuchado, en realidad no estás resolviendo su problema.

Creo que si hay algo en lo que me diferencio de abogados con más experiencia es en entender la conversación mental del cliente, entiendo qué le está llevando a pedirme asesoría y les intento ayudar lo mejor que puedo orientado a su necesidad real que muchas veces no es la que dice.

Te va a hacer bastante gracia el papel de LinkedIn en mi despacho, como he comentado en la pregunta 1, yo salí del máster con unos conocimientos ligeramente superiores a la media de derecho laboral, pero nada del otro mundo. Entonces lo que hice fue cogerme el Memento laboral y estudiar, total que de las lecciones que sacaba cada día, me inventaba una historia para LinkedIn. Al final me servía más para aprender derecho laboral (acabé habiéndome estudiado todo el Memento para el momento en el que dejé LinkedIn) que para captar clientes (tuve centenares de personas escribiéndome, sólo 5 pagaron una consulta y, de ellos, sólo 2 siguieron un procedimiento completo). Por eso insisto en que las redes están bien como complemento, pero es mucho más útil la vida real.

¿Cómo te organizas en tu día a día?

Me levanto antes de las 7 para ir a entrenar, salvo que tenga algún juicio antes de las 12 (o en el poco habitual caso de que defienda a alguna empresa en el SMAC y la conciliación sea antes de las 11 porque yo siempre pido los SMAC a partir de mediodía para poder organizarme bien).

Cuando vuelvo a casa, miro el móvil a ver si hay algún mensaje urgente del despacho. Si se puede resolver en más de 1h, desayuno tranquilo pensando en los errores del entrenamiento y ya.

A partir de ahí me pongo 2h de trabajo intenso sin distracciones para resolver el grueso del trabajo. Después, acudir a SMAC / juicios, correos, cuando toca redactar guiones para vídeos, seguimiento de clientes que han solicitado una consulta, pero no han pagado…

Intento dormir siesta para recuperar y luego similar a la mañana, 2h de trabajo sin distracciones y luego lo que exija el despacho y mi vida personal.

Esto es la línea general, hay días que por volumen de trabajo toca trabajar 12 h y otros que igual trabajo 2 y me he quitado todo. Pero intento trabajar serio todos los días para que no haya de los primeros y tener suficientes clientes para que no haya de los segundos.

Hay mucha gente que se hace autónoma para no tener horarios, pero yo creo que son necesarios y por eso tengo el horario tan estipulado. Aunque obviamente a veces quedo para desayunar con amigas que trabajan de tarde o tomarme alguna birra algún jueves puede variar el horario del viernes.

¿Qué error no volverías a cometer y qué consejo darías a quien quiera emprender en laboral?

Error: Confiar en que la gente de tu entorno cercano difundirá tanto que eres abogado laboralista y tienes un despacho que empezarán a llegar clientes por ahí. Emprender es como comer en la Prehistoria, si no lo cazas con tus manos, no existe ninguna alternativa a ello.

Consejo: Mi consejo sería que se ultraespecialice. No es lo mismo ser un abogado generalista que sólo laboralista, no es lo mismo laboralista que sólo llevar despidos, no es lo mismo llevar despidos que sólo llevar despidos de mujeres embarazadas…

Más especialización, más reputación (o marca personal) en ese tema concreto.

 

Conclusiones sobre la experiencia de Álvaro

La experiencia de Álvaro demuestra que emprender en la abogacía nada más colegiarse es posible, sin capital inicial y sin padrino, pero no es un camino cómodo. Exige aguantar meses flojos, asumir errores y seguir formándose por tu cuenta mucho después del máster.

Si eres estudiante o acabas de colegiarte, quédate con estas ideas:

  • Los clientes están en la vida real. Las redes ayudan a que te asocien con la abogacía, pero la mayoría de los encargos llegan del trato directo y de la confianza.
  • Rodéate de quien sabe más que tú. Un mentor, un antiguo tutor de prácticas o un profesor pueden aportarte el criterio que todavía no da la experiencia.
  • Revisa todo y cobra por adelantado. Los errores más caros suelen ser los que cometemos por confianza.
  • Escucha al cliente. Detrás de cada despido hay una persona con incertidumbre, y darle seguridad es parte del trabajo.
  • Ponte horarios y especialízate. La disciplina y un nicho claro son lo que convierte un despacho unipersonal en un proyecto sostenible.

Como ves, ningún camino es el correcto para llegar a donde quieres, lo importante es conocer todas las opciones y elegir tu camino con criterio y honestidad contigo mismo.

Y lo más importante, ten claro que vas a cometer errores al principio, así que simplemente preocúpate y asegúrate de no volver a repetirlos.

Ojalá te lleves algo bueno de esta entrevista.

 

¡Hasta pronto Laboralista!

Acerca del autor
Pedro Bosch
Pedro Bosch
Pedro Bosch Asesoría Legal
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